Quiero contarte una historia. La historia de una nena que cuando era muy chiquita se quedó solita. Voy a hablarte de mí, de cuando tenia solo un par de meses y mi madre me abandonó en un hospital, me dejo, desamparada ¿no se entiende no, como puede haber tanta crueldad? No se entiende. Pero tuve suerte porque conoci a mis padres adoptivos. Y ellos me dieron un hogar, me dieron educación, por eso soy quien soy, por eso tengo lo que tengo. Y yo hablo de verdad cuando digo que lo que quiero es un mundo feliz, yo quiero y necesito un mundo feliz.
Estar solo es estar rodeado de gente y no tener a nadie que piense en vos.
Yo vivía en una casita llena de chicos, repleta de gente, nenes por todos lados, nunca un silencio, lleno de ruido, nunca una mesa vacía. Y sin embrago estaba sumergida en la soledad más espantosa.
La soledad es como ser muda en un mundo de sordos.
La soledad es la derrota más dolorosa, porque significa perder ante uno mismo. La soledad es un modo de dejar de existir.
Una nena solita en el mundo, así crecí. Llegó a mi vida solita. Se va de mi vida solita.
La soledad es como ser invisible en un mundo de ciegos. La soledad es una nena indefensa corriendo en un bosque oscuro y peligroso. Una nena desamparada y solita.
(Off de casi angeles, pero modificada ami vida xD)
Carpe Diem
martes, 31 de mayo de 2011
Soma
El mundo está lleno de soma. Para algunos su soma es el trabajo, se intoxican de trabajo para no tener que pensar en su propia vida. Es un ‘no hay tal crisis’ común, no? Que uno dice “ bueno dentro de todo es sano”, pero no, no es así para nada, de hecho no hay ninguna diferencia con un químico casi, uno busca no pensar, no sentir. Y la verdad es que al final todos necesitamos eso un poco.
Los atracones de chocolate en rama que me habré dado, llenar la boca, el estómago, el vacío, para que no haya lugar para ningún pensamiento ni ningún sentimiento, y ninguna pregunta.
Buscar la risa cuando el corazón nos pide llorar, esa es otra manera de soma. ¿Y quién puede juzgar algo así? Si lo hacemos todos. La realidad es tan dura, tan difícil de soportar a veces que todos necesitamos un poco de soma.
A veces usamos a otra persona como si fuera una aspirina, para calmar un dolor, para taparlo, para no sentirlo. Nos aturdimos, nos distraemos ¿Quién no lo hace?
¿Pero qué pasaría si nos animáramos y por un ratito, al menos por un ratito, dejáramos de lado nuestro soma? Todas esas cosas que nos aturden, que nos distraen, que nos adormecen ¿Qué pasaría?
Si dejáramos nuestros somas nos encontraríamos a nosotros mismos. Dejaríamos de huir de nosotros, de nuestra piel, de nuestro deseo.
¿Qué pasaría si dejáramos de aturdirnos con lo urgente, con el incendio, y nos ocupáramos de lo importante? No digo que no duela, claro que duele dejar tu soma
Debajo del soma, tapado, está lo que somos y lo que sentimos te guste o no. Y para mí, mi opinión, es que lo más importante y lo que mejor que puede hacer uno es ser fiel a uno mismo.
Los atracones de chocolate en rama que me habré dado, llenar la boca, el estómago, el vacío, para que no haya lugar para ningún pensamiento ni ningún sentimiento, y ninguna pregunta.
Buscar la risa cuando el corazón nos pide llorar, esa es otra manera de soma. ¿Y quién puede juzgar algo así? Si lo hacemos todos. La realidad es tan dura, tan difícil de soportar a veces que todos necesitamos un poco de soma.
A veces usamos a otra persona como si fuera una aspirina, para calmar un dolor, para taparlo, para no sentirlo. Nos aturdimos, nos distraemos ¿Quién no lo hace?
¿Pero qué pasaría si nos animáramos y por un ratito, al menos por un ratito, dejáramos de lado nuestro soma? Todas esas cosas que nos aturden, que nos distraen, que nos adormecen ¿Qué pasaría?
Si dejáramos nuestros somas nos encontraríamos a nosotros mismos. Dejaríamos de huir de nosotros, de nuestra piel, de nuestro deseo.
¿Qué pasaría si dejáramos de aturdirnos con lo urgente, con el incendio, y nos ocupáramos de lo importante? No digo que no duela, claro que duele dejar tu soma
Debajo del soma, tapado, está lo que somos y lo que sentimos te guste o no. Y para mí, mi opinión, es que lo más importante y lo que mejor que puede hacer uno es ser fiel a uno mismo.
Buscar la solucion, a veces no es tan simple ~
Afuera ves claramente la solución. De afuera se ve tan fácil, vos decís “él, por más que esté con otra, ama a su chica. Y ella, por más que lo niegue, también lo ama”. Y decís “déjense de dar vueltas y estén juntos”.
Out los terceros en discordia. En una buena comedia romántica se soluciona todo, y todos quedan felices y contentos.
Y después de todos los enredos al final los secretos se revelan. El que tiene que hablar, habla, el que se tiene que enterar, se entera. Todo se soluciona y final feliz.
Pero en la vida siempre algo enrula el rulo. La solución que está ahí, al alcance de la mano, siempre parece escaparse.
Si uno viera de afuera la vida diría “no, no, no hagas eso boludito ¿no te das cuenta que la solución estaba ahí?”.
No boluda, no hagas como que no hay tal crisis, no niegues más.
El problema de la solución es confundir problema con solución. Es como creer que la tintura es el problema y la cana la solución.
Una dieta mágica te hace engordar el doble, un bronceador instantáneo te mancha la cara, una solución rápida te trae otro problema. Otras veces dejamos estar los problemas, confiando que se van a solucionar solos. Es como… como dejarte crecer el bofe y esperar que se vaya solo.
Somos boludos por naturaleza. Muchas veces cuanto más queremos solucionar algo más lo complicamos. Pero a veces la solución llega sola, en el momento menos pensado.
Buscamos soluciones, siempre, hojas de ruta, señales que nos indiquen por dónde ir, hacia donde ir.
Solución es sinónimo de remedio, resolución, conclusión, resultado, desenlace, fin, termino, reparación, arreglo, recurso, final, salida, salvación, alivio, encontrarle la vuelta al rulo. Esa es la solución.
Tan simple, tan complejo y tan hermoso como esto. Encontrarnos fue, es y será la solución.
Out los terceros en discordia. En una buena comedia romántica se soluciona todo, y todos quedan felices y contentos.
Y después de todos los enredos al final los secretos se revelan. El que tiene que hablar, habla, el que se tiene que enterar, se entera. Todo se soluciona y final feliz.
Pero en la vida siempre algo enrula el rulo. La solución que está ahí, al alcance de la mano, siempre parece escaparse.
Si uno viera de afuera la vida diría “no, no, no hagas eso boludito ¿no te das cuenta que la solución estaba ahí?”.
No boluda, no hagas como que no hay tal crisis, no niegues más.
El problema de la solución es confundir problema con solución. Es como creer que la tintura es el problema y la cana la solución.
Una dieta mágica te hace engordar el doble, un bronceador instantáneo te mancha la cara, una solución rápida te trae otro problema. Otras veces dejamos estar los problemas, confiando que se van a solucionar solos. Es como… como dejarte crecer el bofe y esperar que se vaya solo.
Somos boludos por naturaleza. Muchas veces cuanto más queremos solucionar algo más lo complicamos. Pero a veces la solución llega sola, en el momento menos pensado.
Buscamos soluciones, siempre, hojas de ruta, señales que nos indiquen por dónde ir, hacia donde ir.
Solución es sinónimo de remedio, resolución, conclusión, resultado, desenlace, fin, termino, reparación, arreglo, recurso, final, salida, salvación, alivio, encontrarle la vuelta al rulo. Esa es la solución.
Tan simple, tan complejo y tan hermoso como esto. Encontrarnos fue, es y será la solución.
Por el ojo de la cerradura
Cuando te dicen que hay algo que no podes ver lo único que queres es ver eso que no podés. Así tengas que perseguir, ocultarte y espiar, vos vas a ver eso que queres ver.
Es como espiar por el ojo de una cerradura, como revisar un celular ajeno, nunca sabes con qué te vas a encontrar.
Si espías sos responsable de lo que ves. Nunca sabes que vas a encontrar espiando por el ojo de la cerradura.
A todos nos gustas hurgar, chusmear, espiar, aunque a veces no estemos preparados para lo que podamos ver por el ojo de la cerradura.
Mirando por la cerradura podes llegar a robar verdades, verdades que pueden doler, y mucho.
El problema de espiar no es lo que se ve, sino todo lo que no se ve.
Mirar por el ojo de la cerradura nos da una visión limitada de la realidad, muy estrecha.
Todo lo que queda afuera de lo que el ojo de la cerradura no nos deja ver es como si no existiera.
Para ver por el ojo de una cerradura tenes que cerrar un ojo, ver solo una parte de la escena.
Es irresistible, siempre queremos saber qué hay del otro lado ¿pero estamos preparados?
Tras el ojo de la cerradura viven grandes secretos, secretos que significan una vida.
Es como espiar por el ojo de una cerradura, como revisar un celular ajeno, nunca sabes con qué te vas a encontrar.
Si espías sos responsable de lo que ves. Nunca sabes que vas a encontrar espiando por el ojo de la cerradura.
A todos nos gustas hurgar, chusmear, espiar, aunque a veces no estemos preparados para lo que podamos ver por el ojo de la cerradura.
Mirando por la cerradura podes llegar a robar verdades, verdades que pueden doler, y mucho.
El problema de espiar no es lo que se ve, sino todo lo que no se ve.
Mirar por el ojo de la cerradura nos da una visión limitada de la realidad, muy estrecha.
Todo lo que queda afuera de lo que el ojo de la cerradura no nos deja ver es como si no existiera.
Para ver por el ojo de una cerradura tenes que cerrar un ojo, ver solo una parte de la escena.
Es irresistible, siempre queremos saber qué hay del otro lado ¿pero estamos preparados?
Tras el ojo de la cerradura viven grandes secretos, secretos que significan una vida.
That is the love?
¿Qué es el amor? Una buena pregunta que nos hacemos muy poco. ¿El amor es algo volátil, hecho de aire como decían los griegos? ¿El amor es algo que tan pronto como llega se va?
¿De que esta hecho el amor? ¿De pensamientos? ¿Es causa o azar?
¿El amor es una cuestión química? ¿Son dos cuerpos que se encuentran o dos almas?
¿El amor es una bendición o una maldición?
¿El amor es algo conveniente? ¿Es la unión de dos egoísmos? ¿El amor es la unión de dos almas? ¿Existe una ecuación para el amor?
Si el amor es la unión de dos almas, y esas almas son inmortales, entonces ¿el amor es inmortal?
¿Por qué cerramos los ojos cuando besamos a alguien que amamos? ¿Amamos al otro o a la imagen que tenemos del otro?
¿Por qué nace el amor? ¿Por qué muere? ¿Es una ilusión o es algo real? ¿Existe el amor sin dudas?
¿Por qué ese beso que antes te hacía temblar hoy ya no te produce nada? ¿Por qué se va el amor? ¿Y a dónde?
Un amor inmortal es una herida profunda que solo puede ser curada con más amor.
¿De que esta hecho el amor? ¿De pensamientos? ¿Es causa o azar?
¿El amor es una cuestión química? ¿Son dos cuerpos que se encuentran o dos almas?
¿El amor es una bendición o una maldición?
¿El amor es algo conveniente? ¿Es la unión de dos egoísmos? ¿El amor es la unión de dos almas? ¿Existe una ecuación para el amor?
Si el amor es la unión de dos almas, y esas almas son inmortales, entonces ¿el amor es inmortal?
¿Por qué cerramos los ojos cuando besamos a alguien que amamos? ¿Amamos al otro o a la imagen que tenemos del otro?
¿Por qué nace el amor? ¿Por qué muere? ¿Es una ilusión o es algo real? ¿Existe el amor sin dudas?
¿Por qué ese beso que antes te hacía temblar hoy ya no te produce nada? ¿Por qué se va el amor? ¿Y a dónde?
Un amor inmortal es una herida profunda que solo puede ser curada con más amor.
La naturaleza del traidor
Ser traidor es algo que está en la sangre. Está en la naturaleza de cada persona.
¿Es así? ¿Es algo que está en la naturaleza? ¿Qué es ser un traidor? Traidor es el que sabe lo que hace y aun así lo hace ¿no?
¿Sos traidor si no tenes intención de traicionar? ¿Puede haber un traicionado sin un traidor? ¿El que traiciona a su traidor también es traidor?
A veces alguien es traicionado pero sin que exista traición ni traidor ¿Cómo es posible?
Es fácil entender que siente el traicionado, pero nadie hace el esfuerzo de entender al traidor, entender sus traiciones.
¿Es traidor quien traiciona aun cuando lo haga por convicción?
A veces traicionar es un mal necesario.
¿Existe un traidor por naturaleza? ¿Cuál es la naturaleza de la traición? ¿Sublevarse contra la autoridad? ¿Colaborar con enemigos?
Pero si esa autoridad es injusta, rebelarse contra ella ¿Es ser traidor?
“Yo soy fiel a mí mismo” suelen decir los traidores para justificar sus traiciones. Yo creo que no existe la naturaleza de un traidor, sino la naturaleza de la traición.
Traidor se puede ser por muchas razones, pero una traición siempre es una traición. Ser desleal a nuestros valores, claudicar en nuestra lucha, matar nuestros sueños, y vendernos en cuerpo y alma.
¿Es así? ¿Es algo que está en la naturaleza? ¿Qué es ser un traidor? Traidor es el que sabe lo que hace y aun así lo hace ¿no?
¿Sos traidor si no tenes intención de traicionar? ¿Puede haber un traicionado sin un traidor? ¿El que traiciona a su traidor también es traidor?
A veces alguien es traicionado pero sin que exista traición ni traidor ¿Cómo es posible?
Es fácil entender que siente el traicionado, pero nadie hace el esfuerzo de entender al traidor, entender sus traiciones.
¿Es traidor quien traiciona aun cuando lo haga por convicción?
A veces traicionar es un mal necesario.
¿Existe un traidor por naturaleza? ¿Cuál es la naturaleza de la traición? ¿Sublevarse contra la autoridad? ¿Colaborar con enemigos?
Pero si esa autoridad es injusta, rebelarse contra ella ¿Es ser traidor?
“Yo soy fiel a mí mismo” suelen decir los traidores para justificar sus traiciones. Yo creo que no existe la naturaleza de un traidor, sino la naturaleza de la traición.
Traidor se puede ser por muchas razones, pero una traición siempre es una traición. Ser desleal a nuestros valores, claudicar en nuestra lucha, matar nuestros sueños, y vendernos en cuerpo y alma.
Wake up
Te pueden decir un millón de veces que tomar sol sin protector hace mal, pero hasta que no quedes camarón no lo vas a entender.
Todos lo tenemos miedo a las pesadillas… pero hay que tenerlo miedo a los sueños felices, porque es de eso de lo que no queremos despertar.
Si sos optimista, un realista te resulta pesimista.
Vivir soñando es como tener una tarjeta platino sin límite, y que nunca te llegue el resumen.
Si alguien despierta cuando estas teniendo una pesadilla, se lo agradecés. Pero si alguien te corta un sueño feliz, lo queres matar ¿o no?
Somos cenicientas que borramos el número doce de todos los relojes, para que nunca se hagan las doce y la carroza no se nos haga zapallo.
Claramente, todos odiamos al despertador, pero qué sería de nuestra vida sin él ¿no?
¿Qué despierta un despertador cuando te despierta? Tus sentidos ¿no?. Salís del sueño y empezás a ver, a escuchar, a oler, a sentir.
Pera poder despertar primero hay que desearlo. Luego intentarlo. Y después dejar que ocurra.
Mis amigas me preguntaban ¿Qué te pasa? Y yo les decía… “estoy re dormida”. Sin dudas, necesitaba un despertador.
Todos lo tenemos miedo a las pesadillas… pero hay que tenerlo miedo a los sueños felices, porque es de eso de lo que no queremos despertar.
Si sos optimista, un realista te resulta pesimista.
Vivir soñando es como tener una tarjeta platino sin límite, y que nunca te llegue el resumen.
Si alguien despierta cuando estas teniendo una pesadilla, se lo agradecés. Pero si alguien te corta un sueño feliz, lo queres matar ¿o no?
Somos cenicientas que borramos el número doce de todos los relojes, para que nunca se hagan las doce y la carroza no se nos haga zapallo.
Claramente, todos odiamos al despertador, pero qué sería de nuestra vida sin él ¿no?
¿Qué despierta un despertador cuando te despierta? Tus sentidos ¿no?. Salís del sueño y empezás a ver, a escuchar, a oler, a sentir.
Pera poder despertar primero hay que desearlo. Luego intentarlo. Y después dejar que ocurra.
Mis amigas me preguntaban ¿Qué te pasa? Y yo les decía… “estoy re dormida”. Sin dudas, necesitaba un despertador.
Los fuegos de la envidia
“A veces siento algo que no puedo reconocer ni ante mí misma. A veces veo el amor que se tienen algunas personas y siento algo muy raro en el estómago. Es una mezcla de tristeza y de bronca. Algo horrible nace en mí, como si no soportara ver la felicidad ajena.
Es como una angustia. Una nostalgia por algo que tuve y ya no tengo, pero no sé qué es.
Cada vez que veo que alguien tiene eso que yo no tengo se me enciende un fuego, algo espantoso que odio sentir. Me niego a reconocerlo pero creo que ese fuego que siento es envidia.
Un envidioso envidia algo que puede conseguir, pero un resentido sabe que jamás va a conseguir eso que envidia.´
Sentir que no pudimos ni podemos lograr eso que queremos genera vergüenza y dolor, un dolor que te va matando.
Sentir envidia es creer que uno tiene un derecho, que la vida nos debe algo y que es injusto que se nos niegue. Pero la vida no nos debe nada, tenemos lo que queremos y lo que podemos. Y por todo lo que nos falta hay que luchar. Ahí la envidia se convierte en deseo, y el deseo en motor.”
“¿Por qué nos sometemos incluso en situaciones en las que podríamos rebelarnos?
¿Por qué incluso cuando por una cuestión numérica estamos en condiciones de rebelarnos no lo hacemos?
Hay dos motores que mueven a la humanidad, uno es el deseo y el otro la envidia, o sea desear lo que sea el otro. Todos tenemos deseos, son el motor de nuestra vida. No es malo tener deseos, pero cuando no alcanzamos lo que deseamos y lo alcanza otro ahí nace la envidia.
Nadie desea lo que nadie desea. Un cuarto lleno de juguetes, dos niños, uno agarra un juguete y el otro por supuesto quiere el mismo juguete. Está en la naturaleza.
‘Que suerte, que guacho, que tarro…”. Si, tarro, cosas que le decimos al otro cuando creemos que tuvo suerte, pequeñas expresiones simpáticas teñidas con una gotita de envidia, nada grave. ‘Envidio el vestido que tiene mi amiga, pero bueno, yo voy a tener otro también’. Hay otra envidia que es mucho más peligrosa: la envida del ser.
La envidia del ser es algo tan profundo, tan profundo que a veces no lo podemos ver. Ya no envidio lo que tiene el otro, envidio lo que es el otro.
Los fuegos de la envidia tienen poderes casi sobrenaturales. Son fuegos que pueden arrasar con todo, pero que pueden encender un motor.
Un recordatorio de que algo no estamos haciendo para cumplir nuestro propio deseo. Hay que luchar por nuestro deseo, no darse por vencido nunca. No existe fuerza más poderosa que el deseo, es indestructible. Nuestro deseo es el único capaz de apagar el fuego de la envidia.”
Es como una angustia. Una nostalgia por algo que tuve y ya no tengo, pero no sé qué es.
Cada vez que veo que alguien tiene eso que yo no tengo se me enciende un fuego, algo espantoso que odio sentir. Me niego a reconocerlo pero creo que ese fuego que siento es envidia.
Un envidioso envidia algo que puede conseguir, pero un resentido sabe que jamás va a conseguir eso que envidia.´
Sentir que no pudimos ni podemos lograr eso que queremos genera vergüenza y dolor, un dolor que te va matando.
Sentir envidia es creer que uno tiene un derecho, que la vida nos debe algo y que es injusto que se nos niegue. Pero la vida no nos debe nada, tenemos lo que queremos y lo que podemos. Y por todo lo que nos falta hay que luchar. Ahí la envidia se convierte en deseo, y el deseo en motor.”
“¿Por qué nos sometemos incluso en situaciones en las que podríamos rebelarnos?
¿Por qué incluso cuando por una cuestión numérica estamos en condiciones de rebelarnos no lo hacemos?
Hay dos motores que mueven a la humanidad, uno es el deseo y el otro la envidia, o sea desear lo que sea el otro. Todos tenemos deseos, son el motor de nuestra vida. No es malo tener deseos, pero cuando no alcanzamos lo que deseamos y lo alcanza otro ahí nace la envidia.
Nadie desea lo que nadie desea. Un cuarto lleno de juguetes, dos niños, uno agarra un juguete y el otro por supuesto quiere el mismo juguete. Está en la naturaleza.
‘Que suerte, que guacho, que tarro…”. Si, tarro, cosas que le decimos al otro cuando creemos que tuvo suerte, pequeñas expresiones simpáticas teñidas con una gotita de envidia, nada grave. ‘Envidio el vestido que tiene mi amiga, pero bueno, yo voy a tener otro también’. Hay otra envidia que es mucho más peligrosa: la envida del ser.
La envidia del ser es algo tan profundo, tan profundo que a veces no lo podemos ver. Ya no envidio lo que tiene el otro, envidio lo que es el otro.
Los fuegos de la envidia tienen poderes casi sobrenaturales. Son fuegos que pueden arrasar con todo, pero que pueden encender un motor.
Un recordatorio de que algo no estamos haciendo para cumplir nuestro propio deseo. Hay que luchar por nuestro deseo, no darse por vencido nunca. No existe fuerza más poderosa que el deseo, es indestructible. Nuestro deseo es el único capaz de apagar el fuego de la envidia.”
Women ~
Las mujeres siempre tenemos el poder, y al poder nos lo dan los hombres. Porque todo lo que hacen ellos, sean padres, hijos, amantes o enemigos simplemente lo hacen para llamar nuestra atención. Los hombres nunca saben cómo vamos a reaccionar, y eso los descoloca, los sorprende, los desestabiliza.
Somos las mujeres las que siempre decimos sí o no, y en realidad les hacemos crearon a los hombres que son ellos los que dicen sí o no. El poder de las mujeres reside también en cuanto nos necesitan los hombres, se sienten perdidos si les damos la espalda.Los hombres nos temen, por eso somos tan poderosas. Pocas cosas nos pueden frenar. Somos las mujeres las que entendemos bien el poder, está en nuestra naturaleza, en nuestra ideología. El hecho de ser madre, eso es poder ¿o no?
El poder de una mujer está en su corazón, en su intuición, en su instinto de protección. El poder de las mujeres está en su capacidad infinita de dar amor. Son los únicos seres capaces de experimentar el amor incondicional. Saben dar, cuidar y proteger la vida, y amar pase lo que pase.Maridos, hermanos, hijos, padres, amigos y novios le deben todo al amor de una mujer. Y todo lo que hacemos es un intento por corresponderlas. Es un elogio a la mujer. Los nenes jugamos a los soldaditos, las nenas a las muñecas. Nosotros nos preparamos para conseguir la gloria y ofrecérsela a ustedes. Ustedes se preparan para darnos la vida. La mujer vive para amar, y ese amor inmenso y arquetípico se transforma en fuente de energía para todos los que ocupamos un lugar en su corazón.
Somos las mujeres las que siempre decimos sí o no, y en realidad les hacemos crearon a los hombres que son ellos los que dicen sí o no. El poder de las mujeres reside también en cuanto nos necesitan los hombres, se sienten perdidos si les damos la espalda.Los hombres nos temen, por eso somos tan poderosas. Pocas cosas nos pueden frenar. Somos las mujeres las que entendemos bien el poder, está en nuestra naturaleza, en nuestra ideología. El hecho de ser madre, eso es poder ¿o no?
El poder de una mujer está en su corazón, en su intuición, en su instinto de protección. El poder de las mujeres está en su capacidad infinita de dar amor. Son los únicos seres capaces de experimentar el amor incondicional. Saben dar, cuidar y proteger la vida, y amar pase lo que pase.Maridos, hermanos, hijos, padres, amigos y novios le deben todo al amor de una mujer. Y todo lo que hacemos es un intento por corresponderlas. Es un elogio a la mujer. Los nenes jugamos a los soldaditos, las nenas a las muñecas. Nosotros nos preparamos para conseguir la gloria y ofrecérsela a ustedes. Ustedes se preparan para darnos la vida. La mujer vive para amar, y ese amor inmenso y arquetípico se transforma en fuente de energía para todos los que ocupamos un lugar en su corazón.
Que pretendes de mi?
Una de las cosas más difíciles de las relaciones es saber exactamente que quiere el otro de vos o con vos.
Cuando alguien te trata mal te preguntas por qué ¿Qué quiere de mí? O cuando alguien te trata muy bien ya desconfías ¿Qué quiere en realidad?
Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía ¿De que desconfía el santo? De las intenciones del que da las limosnas.
Nunca se puede estar seguro de que es lo que quiere el otro y esa incertidumbre genera una especie de angustia.
Y como esa duda nos genera angustia empezamos nosotros a dar respuestas y tratar de adivinar que quiere el otro en realidad.
Asumimos y presumimos, damos una respuesta rápida y avanzamos, tal vez nos equivocamos pero ya no tenemos la angustia de no saber que quieren de nosotros.
Angustia mucho no saber que quiere el otro de vos, te inquieta, te perturba. Por eso nos volvemos desconfiados, nos ponemos a la defensiva, asumimos siempre que las intenciones del otro no son buenas.
Nunca podemos saber que quiere el otro o por qué nos quiere, eso es un eterno misterio ¿Por qué siempre caemos en la trampa de dar respuestas apresuradas?
El bello siente que lo quieren solo por su belleza, el rico por su riqueza, el poderoso por su poder ¿Por qué pensamos tan mal del otro?
El otro, sus intenciones siempre son una amenaza para nosotros ¿Por qué?
Pero si dejáramos de adivinar y le diéramos la chance al otro de demostrarnos que siente, que quiere y por qué nos quiere tal vez nos sorprenderíamos.
Si soportáramos esa angustia de no saber que quieren de nosotros tal vez algo nuevo podría llegar a nuestra vida.
Si pudiéramos dejarnos atravesar por el deseo del otro, dejar que quieran algo, que nos quieran, dejar que pretendan cosas de nosotros porque eso es existir.
El deseo del otro nos atemoriza, sentimos que quiere arrebatarnos algo muy preciado. ¿Pero no es eso en definitiva lo que anhelamos? Que nos quieran por lo que somos, por lo que tenemos, por eso que nos hace únicos.
¿Qué quiere el otro de mí? No sé, me quiere por las razones que sea, me quiere. ¿Tanto cuesta hacerse cargo de eso?
Tocar tu corazón. Tal vez eso es lo que quiere el otro cuando quiere algo de vos.
Cuando alguien te trata mal te preguntas por qué ¿Qué quiere de mí? O cuando alguien te trata muy bien ya desconfías ¿Qué quiere en realidad?
Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía ¿De que desconfía el santo? De las intenciones del que da las limosnas.
Nunca se puede estar seguro de que es lo que quiere el otro y esa incertidumbre genera una especie de angustia.
Y como esa duda nos genera angustia empezamos nosotros a dar respuestas y tratar de adivinar que quiere el otro en realidad.
Asumimos y presumimos, damos una respuesta rápida y avanzamos, tal vez nos equivocamos pero ya no tenemos la angustia de no saber que quieren de nosotros.
Angustia mucho no saber que quiere el otro de vos, te inquieta, te perturba. Por eso nos volvemos desconfiados, nos ponemos a la defensiva, asumimos siempre que las intenciones del otro no son buenas.
Nunca podemos saber que quiere el otro o por qué nos quiere, eso es un eterno misterio ¿Por qué siempre caemos en la trampa de dar respuestas apresuradas?
El bello siente que lo quieren solo por su belleza, el rico por su riqueza, el poderoso por su poder ¿Por qué pensamos tan mal del otro?
El otro, sus intenciones siempre son una amenaza para nosotros ¿Por qué?
Pero si dejáramos de adivinar y le diéramos la chance al otro de demostrarnos que siente, que quiere y por qué nos quiere tal vez nos sorprenderíamos.
Si soportáramos esa angustia de no saber que quieren de nosotros tal vez algo nuevo podría llegar a nuestra vida.
Si pudiéramos dejarnos atravesar por el deseo del otro, dejar que quieran algo, que nos quieran, dejar que pretendan cosas de nosotros porque eso es existir.
El deseo del otro nos atemoriza, sentimos que quiere arrebatarnos algo muy preciado. ¿Pero no es eso en definitiva lo que anhelamos? Que nos quieran por lo que somos, por lo que tenemos, por eso que nos hace únicos.
¿Qué quiere el otro de mí? No sé, me quiere por las razones que sea, me quiere. ¿Tanto cuesta hacerse cargo de eso?
Tocar tu corazón. Tal vez eso es lo que quiere el otro cuando quiere algo de vos.
Sin Cura
A veces me enojo, pero me enojo mucho, mucho, mucho.
Hay cosas que me sacan, pero que me re-sacan. Se piensan que gritando los escuchamos mejor, eso me saca. Me enoja mucho enojarme. Y tanto que me enojo me pongo triste.
Nadie escucha. Nadie mira. A nadie le importa lo que siente el otro. Atacar es más fácil que escuchar. Gritar es más fácil que abrir los ojos. Las palabras son balas cuando se gritan, y es así, lastiman, hieren.
¿Es tan fácil odiar y tan difícil amar?
La bronca saca lo peor de vos. Curar es cuidar al otro.
Un enfermo necesita cura. Una herida del alma necesita cura.
En vez de destruir hay que construir. Destruir enferma y construir cura. Para mi curar es dar la mano. Curar es amar. La cura es un puente, un puente que une. La cura necesita un tiempo, necesita amor. La cura necesita un esfuerzo. La cura necesita paciencia. La cura necesita de todos.
Curar es cuidar. Dejarse cuidar es dejarse curar.
¿Cómo se cura un alma? ¿Cómo se cura el odio? ¿Cómo se cura la maldad? ¿Cómo se cura la violencia? ¿Cómo se cura el miedo? ¿Cómo se cura el rencor?
Es triste y da bronca, pero hay cosas que no tienen cura.
Hay cosas que me sacan, pero que me re-sacan. Se piensan que gritando los escuchamos mejor, eso me saca. Me enoja mucho enojarme. Y tanto que me enojo me pongo triste.
Nadie escucha. Nadie mira. A nadie le importa lo que siente el otro. Atacar es más fácil que escuchar. Gritar es más fácil que abrir los ojos. Las palabras son balas cuando se gritan, y es así, lastiman, hieren.
¿Es tan fácil odiar y tan difícil amar?
La bronca saca lo peor de vos. Curar es cuidar al otro.
Un enfermo necesita cura. Una herida del alma necesita cura.
En vez de destruir hay que construir. Destruir enferma y construir cura. Para mi curar es dar la mano. Curar es amar. La cura es un puente, un puente que une. La cura necesita un tiempo, necesita amor. La cura necesita un esfuerzo. La cura necesita paciencia. La cura necesita de todos.
Curar es cuidar. Dejarse cuidar es dejarse curar.
¿Cómo se cura un alma? ¿Cómo se cura el odio? ¿Cómo se cura la maldad? ¿Cómo se cura la violencia? ¿Cómo se cura el miedo? ¿Cómo se cura el rencor?
Es triste y da bronca, pero hay cosas que no tienen cura.
Un paraiso VIP
¿Una historia puede tener un final feliz si hay alguien que sufre y hay alguien que termina lastimado?
Todos merecemos tener un final feliz, lindo, rosa, con un arcoíris, todos merecemos tener un paraíso.
¿Cómo se hace para ganar sin que nadie pierda?
Si uno, aunque sea uno solo de nosotros, termina mal nadie puede terminar bien.
El paraíso no puede ser como un VIP que solo algunos entran, tiene que ser para todos.
Habrá que recordar que no todo es lo que parece. Habrá que volver al famoso pensamiento lateral una vez más, pero yo estoy segura de que hay un paraíso para todos, tiene que haber.
Tendremos que ser más solidarios, más generosos para correr a nuestro egoísmo de lado para hacerle un lugarcito a todo el resto en el paraíso vip.
Todos merecemos tener un final feliz, lindo, rosa, con un arcoíris, todos merecemos tener un paraíso.
¿Cómo se hace para ganar sin que nadie pierda?
Si uno, aunque sea uno solo de nosotros, termina mal nadie puede terminar bien.
El paraíso no puede ser como un VIP que solo algunos entran, tiene que ser para todos.
Habrá que recordar que no todo es lo que parece. Habrá que volver al famoso pensamiento lateral una vez más, pero yo estoy segura de que hay un paraíso para todos, tiene que haber.
Tendremos que ser más solidarios, más generosos para correr a nuestro egoísmo de lado para hacerle un lugarcito a todo el resto en el paraíso vip.
La resistencia
Todos estamos ocupados con nuestra pequeña vida. Triunfos y sin sabores, logros y frustraciones cotidianas, pequeñas o grandes metas con la que le damos sentido a nuestra vida. Pero cuando la tragedia nos golpea todo pierde sentido. Eso que creíamos que era nuestra razón de existir se desvanece, se vuelve de aire, pierde consistencia y nos encontramos frente al vacío del sinsentido.
Cuando nos enfrentamos al sinsentido de la vida uno se pregunta ¿Para qué resistir? ¿Cuál es el propósito de resistir? Resistir, perdurar, salvar qué y para qué del naufragio.
Nos dicen que tenemos que ser la resistencia ¿Pero para qué? ¿Cuál es el sentido de resistir?
¿Por qué resistir a los dolores, a las tristezas? ¿Por qué nos dicen que debemos resistir cuando el destino descarga toda su crueldad sobre nosotros?
Si la vida es una sucesión de despedidas, de pérdidas ¿Para qué resistir? ¿Por qué levantarse cada mañana aun cuando no tenemos motivos para hacerlo? Solo por un acto de fe. Fe en que resistiendo algo mejor llegará ¿Pero qué?
La recompensa de resistir es volver a casa.
Hay un momento, un segundo, contundente, en el que todo ese sinsentido desaparece, se evapora, y el corazón grita ‘gracias’. Gracias a mí mismo por haber resistido.
La recompensa de resistir es volver a casa.
Cuando todo se vuelve oscuro uno sabe por qué resistir. Por los seres amados, por nuestros afectos, para dejar un mundo mejor del que recibimos a nuestros hijos. Y para eso tal vez debamos aceptar que nuestra existencia tiene un sentido superior. Resistimos en definitiva para poder cumplir nuestra misión en este mundo.
Lo sepamos o no existimos por una razón. Grandes o pequeñas misiones que debemos llevar a cabo. Hacer feliz a una persona, a algunas, a millones.
Despertar consciencias, o descubrir la cura de alguna enfermedad, o simplemente ser el ser amado de alguien. Todos tenemos una razón de existir, y para eso hay que resistir.
Nuestra misión puede ser salvar al mundo o salvar una vida, y por eso vale la pena resistir.
¿Lo podes ver? Hay magia a tu alrededor, hay ángeles, hay algo superior, somos parte de una trama perfecta en la que cada cual tiene su para qué, y por eso hay que resistir.
Tal vez tu misión sea traer una nueva vida al mundo con su propia misión, o tal vez sea escribir esa canción que hará vibrar a millones, o regalarle a tu chica ese poema horrible que le escribiste pero que la hará sentir amada. Y por eso, solo por eso, vale la pena resistir.
No me gusta dar consejos pero bue, ya que voy a hacer algo que no me gusta lo hago mucho, acá van tres: Recordar que sos parte fundamental de este ciclo sin fin. Saber que somos casi ángeles. Y que la vida es resistencia.
Cuando nos enfrentamos al sinsentido de la vida uno se pregunta ¿Para qué resistir? ¿Cuál es el propósito de resistir? Resistir, perdurar, salvar qué y para qué del naufragio.
Nos dicen que tenemos que ser la resistencia ¿Pero para qué? ¿Cuál es el sentido de resistir?
¿Por qué resistir a los dolores, a las tristezas? ¿Por qué nos dicen que debemos resistir cuando el destino descarga toda su crueldad sobre nosotros?
Si la vida es una sucesión de despedidas, de pérdidas ¿Para qué resistir? ¿Por qué levantarse cada mañana aun cuando no tenemos motivos para hacerlo? Solo por un acto de fe. Fe en que resistiendo algo mejor llegará ¿Pero qué?
La recompensa de resistir es volver a casa.
Hay un momento, un segundo, contundente, en el que todo ese sinsentido desaparece, se evapora, y el corazón grita ‘gracias’. Gracias a mí mismo por haber resistido.
La recompensa de resistir es volver a casa.
Cuando todo se vuelve oscuro uno sabe por qué resistir. Por los seres amados, por nuestros afectos, para dejar un mundo mejor del que recibimos a nuestros hijos. Y para eso tal vez debamos aceptar que nuestra existencia tiene un sentido superior. Resistimos en definitiva para poder cumplir nuestra misión en este mundo.
Lo sepamos o no existimos por una razón. Grandes o pequeñas misiones que debemos llevar a cabo. Hacer feliz a una persona, a algunas, a millones.
Despertar consciencias, o descubrir la cura de alguna enfermedad, o simplemente ser el ser amado de alguien. Todos tenemos una razón de existir, y para eso hay que resistir.
Nuestra misión puede ser salvar al mundo o salvar una vida, y por eso vale la pena resistir.
¿Lo podes ver? Hay magia a tu alrededor, hay ángeles, hay algo superior, somos parte de una trama perfecta en la que cada cual tiene su para qué, y por eso hay que resistir.
Tal vez tu misión sea traer una nueva vida al mundo con su propia misión, o tal vez sea escribir esa canción que hará vibrar a millones, o regalarle a tu chica ese poema horrible que le escribiste pero que la hará sentir amada. Y por eso, solo por eso, vale la pena resistir.
No me gusta dar consejos pero bue, ya que voy a hacer algo que no me gusta lo hago mucho, acá van tres: Recordar que sos parte fundamental de este ciclo sin fin. Saber que somos casi ángeles. Y que la vida es resistencia.
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